Todos queremos ser conocidos. Es una idea muy simple, sin embargo, es un deseo inherente en todos nosotros. En el mundo de la academia, las buenas calificaciones son, frecuentemente, una prioridad.

¿Pero qué pasa con la persona y sus metas propias? ¿Cómo podemos sacar lo mejor de los estudiantes y se conviertan en aprendices autodirigidos, que quieran esculpir su propio camino hacia el éxito? Yo creo firmemente que el tener un mentor es la clave.

Como maestro en universidades privadas, me siento afortunado porque el ser un mentor va implícito en mi trabajo. Nuestro modelo de enseñanza personalizado pone mucho énfasis en los mentores y mis horarios semanales aumentan la posibilidad de construir relaciones con mis estudiantes.

Todos nuestros estudiantes se reúnen con su mentor a diario, y los viernes todos los que pertenecen al mismo grupo de un mentor, se juntan. Eso significa que puedo pasar diez minutos con el grupo al final del día, de lunes a jueves, y el viernes, la mayor parte de mi día, tanto individual como grupalmente, para apoyar a los estudiantes con cualquier cosa que necesiten ya sea dentro o fuera de la escuela.

 

Nuestro programa de mentores, se trata de empoderar a los estudiantes para motivarlos a que sean ellos los que lleven su aprendizaje, determinando ellos mismos cómo aprenden mejor, poniéndose metas y desarrollando hábitos que los lleven al éxito. Realmente los escuchamos, tratamos de entender quiénes son como personas, en lugar de solamente ir con el flujo de el ambiente escolar. Ellos están desarrollando la habilidad de conectar sus aspiraciones a largo plazo, directamente a sus decisiones, acciones y comportamientos diarios.

Claro que ir bien académicamente sigue siendo importante, pero los estudiantes necesitan mucho más para hacer conciencia y alcanzar su potencial a corto y largo plazo. Necesitan entender el “cómo” de ser exitosos en la escuela, carrera, universidad y en su vida. Esto incluye construir hábitos críticos de éxito, tales como conciencia de sí mismos, motivación, manejo de los fallos, curiosidad y empatía. Estas habilidades llevarán lejos a los estudiantes, tanto dentro de el aula, como más allá.

Crear un sentido de pertenecía en un estudiante cambia todo el juego, y es el resultado de nuestros seguimientos personalizados. Y a los estudiantes los hace sentir muy seguros, tener relaciones cercanas con los maestros.

Si un estudiante siente que verdaderamente pertenece a su comunidad escolar, estarán mucho más dispuestos a trabajar los retos, a pedir ayuda cuando se atoren o abrirse tanto a las cosas positivas como negativas que suceden en sus vidas. Necesitamos hacer un esfuerzo conciente para crear un ambiente donde los estudiantes se sientan a salvo y cómodos compartiendo su crecimiento y desarrollo con nosotros. Los mentores son la clave para hacer posible este intercambio de ideas.

Si eres un estudiante que tiene curiosidad de cómo el tener un mentor puede cambiar tu experiencia educativa, aquí hay algunas respuestas que pueden ayudarte:

¿Por dónde empiezo?

Comienza por buscar un mentor. Algunas veces esto puede suceder de forma natural, pero si no es así, no esperes. Busca a esa persona. Puedes buscar a alguien con quien sientas que podrías tener una conexión y luego haz el esfuerzo de tratar de conocerlo.

¿Cómo, exactamente, puede un mentor hacer la diferencia?

Simplemente se siente ver tener a alguien que verdaderamente te ayude a ser lo mejor que puedes ser. El proceso no es siempre fácil. Algunas veces puedes sentirte estresado o molesto a cerca de una decisión que tomaste, o simplemente sobrepasado. Pero en verdad es muy empoderador saber que tú y tu mentor están trabajando hacia la misma menta de ayudarte a lograr las metas que tu has elegido.

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¿Qué debes esperar de tu mentor?

Debes apuntar hacia una confianza implícita. Confiar en que ellos trabajarán contigo para ayudarte a superar cualquier problema, dentro o fuera de la escuela. Deben ayudarte con el trazo de planes de estudio, ponerte metas y completar proyectos. La relación con el mentor debe estar llena una comunicación clara, paciencia, pláticas que te motiven, poner metas alcanzables, honestidad y muchos momentos divertidos, sonrisas y lágrimas.

¿Cómo puedes saber si tu mentor te está ayudando realmente?

Si estás alcanzando las metas que te pusiste, y si sientes que perteneces a tu comunidad escolar, entonces, está funcionando. Como todo en la vida, sabrás cuando algo se siente bien. No estoy diciendo que esto suceda de un día para el otro, pero si te abres a trabajar con alguien que te ayude a alcanzar tus mentas, entonces el resto llega con el tiempo y esfuerzo.

 

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