Cuando escucho las palabras “comunidad lectora” mi mente visualiza una clase de primaria.

Es una linda imagen y los profesores de primaria deben sentirse orgullosos cuando logran que los niños pequeños, se sientan motivados y felices con sus primeros intentos de escribir. Cuando estos pequeños piensen en escritura, muchos recordarán el momento especial que fue leer sus primeros textos.

Si nos vamos hacia delante, una década más o menos, muchos de estos estudiantes, ven la escritura más como una carga que como algo que celebrar. Al pasar los años, la escritura se fue haciendo más compleja y comenzaron a verla con temor, conforme iban luchando con tareas cada vez más difíciles.

escritura superior

Los estudiantes del primer año de carrera en mi universidad, tienen que tomar mi clase de desarrollo de escritura; es obligatorio. Cuando empieza el curso, muchos de mis estudiantes se consideran malos escritores, y muchos admiten que no les gusta escribir.

Las creencias de los estudiantes a cerca de si pueden o no escribir, pueden determinar si podrán o no.

Cuando los estudiantes comienzan con tal negatividad, ¿hay alguna posibilidad de crear una comunidad de escriturar en el aula? ¿Pueden confiar en que el instructor y en sus compañeros podrán conformar un ambiente de apoyo a lo largo del aprendizaje de un área que perciben como una de sus debilidades? Por supuesto. Yo sigo varias prácticas que motivan a mis estudiantes. He aquí cuatro formas para establecer una comunidad de escritura en la clase.

 

Darles elección. Otorgarles autonomía en los temas de escritura. Una de las grandes quejas de los estudiantes a cerca de la escritura, es que los temas que se les asignan, no les gustan. Como maestros, elegimos ciertos temas por varias razones, tales como guiar a los estudiantes en tareas que son más adecuadas para su nivel de desarrollo, pero esto puede resultar aún más complejo para ellos. Sin embargo, si les otorgamos más libertad, por ejemplo, haciéndoles sugerencias o simplemente dejándolos diseñar su trabajo, generamos oportunidades para que los estudiantes escriban a cerca de las áreas que les interesan, lo que automáticamente los ayuda a sentirse más cómodos y confiados. A demás, esta forma de hacerlo, frecuentemente le abre al instructor, una ventana para aprender más sobre sus estudiantes.

 

Intégrate como parte de la comunidad. Los estudiantes asumen, de forma errónea, que los que enseñamos escritura, creamos composiciones perfectas al primer intento. Déjales ver la verdad –escribir, es un proceso, algunos días es difícil y el primer borrador está muy lejos de la perfección. Al modelar nuestra escritura frente a los estudiantes, desmitificamos el proceso. Aunque puede parecer vergonzoso que los estudiantes nos vean luchar, Spandel (2005) dice que las estrategias y comportamientos que demostramos al realizar una tarea, son mucho más importante de observar para nuestros estudiantes, que un texto perfecto trabajado con antelación. Más aún, cuando admitimos que no somos perfectos y que podemos mejorar, los estudiantes se abren a revisar sus textos.

escritura universitaria

Reconoce el esfuerzo tanto como los logros. Pajares y Valiente (2006), explican cómo es que las creencias de los estudiantes en si pueden o no escribir, influencia si lo lograrán o no. Entre más crean que pueden hacerlo, más empeño pondrán en ello. A los estudiantes que se les dificulta, pueden frustrarse, sobre todo si la forma de valorar su trabajo es sólo con calificaciones. Si abrimos nuestra mente y reconocemos la perseverancia de los estudiantes en sus trabajos de escritura, podemos hacer que se den cuenta de la importancia de su crecimiento personal. Si los consejos del profesor se enfocan en progreso y esfuerzo, incluso si las ganancias son pequeñas, los estudiantes pueden concentrarse más en su propio progreso y menos en compararse con sus compañeros. Esto los ayudará a alcanzar metas y aumentar sus logros.

 

Construye confianza y trabajo en equipo a través de escritura colaborativa. Asignarle a un grupo tareas de escritura puede resultar, en un principio, incómodo para los alumnos. Después de todo, aunque es una sola persona la que pone la tinta en el papel, todo el grupo es responsable por cada palabra escrita y la autoría puede ser difícil de compartir. A pesar de las dificultades y tiempo extra que implican este tipo de actividades, le permiten a los estudiantes entrar en el mundo de otros escritores y conocer sus procesos. Están en la lucha juntos, de modo que tienen que generar, evaluar, desarrollar y ejecutar ideas como un equipo. Usar varias cabezas a la vez, es mejor que usar solo una. Esta actividad los enseña a comunicarse. Después de participar en una actividad de escritura colaborativa que resulta exitosa, los estudiantes están más dispuestos a dar y aceptar críticas honestas y positivas

 

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