Yo fui un niño muy aplicado en la escuela. Logré pasar por el sistema educativo con dieses en cada grado. Todo el mundo a mi alrededor me decía lo inteligente que era, y claro, yo les creía.

Pero todo cambió tan pronto entré a la universidad. Muchas de mis clases no fueron tan simple como creí que serían. Por primera vez en mi vida académica, tuve que trabajar duro. Pero había un gran problema: no sabía cómo trabajar duro.

De hecho pasé por la preparatoria, con hábitos de estudio muy pobres, y esos hábitos, me afectaron en la universidad. Algunas veces me sentaba con un libro de texto, abierto, durante 20 o 30 minutos, hasta que me aburría y me iba a pasear por el campus, en busca de algo qué hacer. Estudiar las notas que tomaba en clase, era inútil, porque no era muy bueno para tomar notas en clase. Y como me sentía tan inteligente en la preparatoria, no desarrollé el hábito de pedir ayuda a nadie.

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En resumen, no tenía ninguna ética. Luego de cuatro semestres de calificaciones verdaderamente bajas, finalmente decidí hacer algo al respecto. Cambié de carrera y busqué la ayuda que necesitaba. Como adulto tuve que aprender a construir mi ética de trabajo conciente y gradualmente; pero incluso si las cosas me salieron bien, algunas veces deseo que hubiera habido algo que pudiera haber hecho diferente para desarrollar esa ética de trabajo desde niño.

Entonces, ¿qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a construir una ética de trabajo indestructible?

Un escritor y programador llamado Scott Young ha escrito cientos de artículos a cerca del mejoramiento de la productividad y su forma de desarrollar una fuerte ética de trabajo, es la mejor que he visto hasta ahora. La idea principal, es que la ética de trabajo es un concepto grande, que de hecho es el conjunto de cuatro pequeños hábitos. Estos cuatro pequeños hábitos son: foco, persistencia, inmediatez y profesionalismo. La clave es encontrar formas para convertir estos cuatro hábitos en valores con los cuales los estudiantes viven sus vidas. (Al final adjunto un quinto hábito que es específicamente para ustedes los padres.) Tu meta como padre, es encontrar el modo de personalizar, una o todas las estrategias que enlisto a continuación, para que se ajusten a la personalidad de tu hijo.

Estrategia 1: Enséñale a tu hijo una estrategia foco

El foco, significa dirigir toda la atención en todo momento, hacia una meta específica. Enfocarse en una tarea, significa dirigir la mente y el cuerpo hacia esta tarea en un momento particular. Hay dos cosas que necesitas hacer para ayudar a tu hijo a desarrollar foco. Primero, retira cualquier distracción física. Enfocarse resulta mucho más fácil sin la tentación de laptops, teléfonos inteligentes, juegos de video y tablets. Segundo, pregúntale a tú hijo, cuánto tiempo cree que necesitará para hacer la tarea. Luego, hazle saber que pusiste una alarma por el 90% del tiempo que él te haya dado. Por ejemplo, si tu hijo dice que necesita 60 minutos, pon una alarma por 54 minutos. El acortar el tiempo, pondrá la cantidad de presión necesaria para ayudarlo a incrementar su nivel de enfoque hacia la tarea.

 

Estrategia 2: Ayuda a tu hijo a ser persistente

La persistencia es sólo una parte de la ética de trabajo de una persona, pero es definitivamente una parte fundamental. Es el nivel de agallas y tenacidad de un estudiante; es la habilidad para aferrarse y aguantar. La persistencia tiene que ver con la habilidad de continuar seguir haciendo algo, cuando ese algo se hace, gradualmente, más difícil o cansado. Convertirse en una persona persistente toma tiempo. La forma de fortalecer la persistencia de tu hijo, es usando unas estrategia llamada Comprometerse 10%. Por ejemplo, si usualmente vez que tu hija se cierra luego de 20 minutos de tarea, la próxima vez que se siente a hacerla, haz que se comprometa a trabajar dos minutos extra y desde ese momento en adelante, pon una alarma por 22 minutos cada vez que tiene tarea. Estos 22 minutos se convierten en la nueva base. La ayudaste a extender su límite de persistencia. Con el tiempo haz que se comprometa a otro 10%. De ese modo, ella construirá su nivel de tolerancia al trabajo.

Estrategia 3: Ayuda a tu hijo a desarrollar un sentido de inmediatez

Parte del desarrollo de una ética fuerte de trabajo, involucra el hábito de hacer las cosas de inmediato. El problema es que para evadir postergación, es más fácil decirlo que hacerlo. La clave para superar los aplazamientos es establecer fechas de nacimiento en lugar de fechas límite. (Recuerda los postergadotes no tiene problema para terminar alguna tardea, tienen problema para empezarla) Si tu hijo tiene un proyecto importante que terminar, haz que use un calendario, para que programe el día en que comenzará a trabajar en el proyecto. Una vez que tu hijo comenzó a trabajar en la tarea, dale una liga para que la ponga en su muñeca. Dile que tiene que darse un ligazo cada vez que se sorprenda distraído. Es una forma de entrenarlo mentalmente para que permanezca en el momento presente. (Un poco rudo, pero muy efectivo)

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Estrategia 4: Ayuda a tu hijo a desarrollar un sentido de profesionalismo

¿Cuál es el punto de desarrollar una ética de trabajo fuerte, si tu hijo produce trabajos descuidados? El profesionalismo es un resultado de la integridad, y se refleja en la habilidad de cada uno para producir resultados de calidad. No se trata de ser perfeccionistas. Se trata de establecer estándares mínimos en como se ve un buen trabajo, y alcanzar o sobrepasar esos mínimos estándares. Un propietario de negocio con una fuerte ética de trabajo, se asegura de proveer al cliente con los resultados esperados, cumpliendo con las fechas límite, por ejemplo. Como escritor, mi propia ética de trabajo, incluye revisar mi trabajo para asegurarme de que no tenga errores de ortografía, gramática y congruencia. Para fortalecer el nivel de profesionalismo de tu hijo, intenta ponerle dos fechas límite, una que represente el momento en que terminará la tarea y la otra, para que la pula y revise el trabajo. De ese modo, se da una oportunidad para ver los resultados desde el punto de vista de su maestro, antes de que el trabajo se entregado.

Estrategia extra 5: Observa tu lenguaje

Como padre quieres valorar y halagar a tus hijos. Quieres construirles una autoestima fuerte, que los proteja de la dureza y la crítica en la adultez. Continua construyendo la autoestima de tu hijo, pero reflexiona sobre el tipo de halagos que le haces. Si, por ejemplo, tu hijo saca un diez en un examen de matemáticas, ten cuidado de halagarlo con respecto a lo inteligente que es. Si constantemente dices cosas como: Sacaste un diez, eres muy inteligente, entonces le estas haciendo creer que ese diez es producto de algo con lo que nació (lo cual está fuera de su control), en lugar de ser resultado de algo que él logró (lo cual, está bajo su control.) No quieres que piense que su éxito tiene que ver con su ADN y no con el trabajo duro. De ser así, podría traer problemas más adelante, cuando se enfrente a retos más difíciles, cuando reciba calificaciones bajas, puede asociar esas calificaciones a su identidad, llevándolo a que dude de si en algún momento fue realmente inteligente.

 

En lugar de valorar los resultados, aprende a valorar el trabajo y esfuerzo que hizo tu hijo, para llegar a esos resultados.

 

En lugar de valorar los resultados, aprende a valorar el trabajo y esfuerzo que hizo tu hijo, para llegar a esos resultados. “Sacaste un diez, bien hecho. Todo el trabajo que hiciste, valió la pena”. De ese modo le hace saber a tu hijo que fue el trabajo duro y el esfuerzo, lo que lo llevó a sacar esas calificaciones. Cuando ese niño tenga que enfrentar retos más complejos en el futuro, le atribuirá los malos resultados a sus hábitos de trabajo y los buenos resultados a los buenos hábitos.

 

 

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